En busca del "Pesta"

El avión está a oscuras y casi todos los viajeros duermen mientras yo estoy ardiendo de ganas de llegar a Quito, Ecuador. Todavía tengo la despedida de M. y T. rodeándome con sus brazos, agarrada a la garganta. Me hace tan raro no escuchar sus voces llamándome, no tener sus manitas cerca. Y a la vez estoy emocionada acordándome de los días en que el libro «Educar para Ser» de Rebeca Wild encendieron una llama en mi que no ha parado de crecer. Siento que este viaje cierra un círculo, el que me hizo cambiar de dirección a raíz de la maternidad, para abrir otro: El Salto, escuela viva.

Me dirijo al Proyecto Integral León Dormido o PILD, de la Fundación Educativa Pestalozzi, para realizar la «Activación del potencial humano» con Mauricio Wild. La propuesta «se basa en la experiencia de más de 40 años de trabajo e investigación por parte de Mauricio y Rebeca Wild, tanto con el Centro Experimental Pestalozzi, donde se desarrolló una propuesta de educación no escolarizada basada en el amor y el respeto a los procesos de vida, dentro del marco de ambientes preparados relajados para niños y jóvenes de entre los 3 y18 años, como en la propuesta del Proyecto Integral León Dormido, que durante aproximadamente 10 años ha creado ambientes relajados para todas las edades, donde los padres ya no delegan la responsabilidad de acompañar a sus hijos, sino que se involucran directamente en los procesos de maduración de niños y jóvenes, teniendo como base otro tipo de relaciones humanas y económicas.»

Llevo conmigo el cuaderno de notas que he ido tomando de las lecturas de Rebeca Wild en estos últimos años en los que he estado tan volcada en la crianza. Al principio, yo creí que iba a leer sobre educación. Ni siquiera me acuerdo bien de cómo llegué a Rebeca Wild. Pero reflexionar sobre los procesos de aprendizaje fue sólo el punto de partida. Aprender sobre la importancia de la autonomía, estructuras neurológicas, desarrollo de la inteligencia, necesidades auténticas, épocas sensibles, ambiente preparado y relajado, socialización e individualización, amor y respeto, libertad y límites, problemas de la directividad, etc… me condujo de forma irremediable a revisar mi forma de aprender, criar y vivir, mis mecanismos de alivio y a buscar una mayor conexión con la naturaleza, con los demás y conmigo misma. ¡Y sigo en ello!

No me extraña que el PILD en la actualidad tenga en cuenta tres ejes fundamentales: salud, educación y economía complementaria. De hecho aclaran que «el PILD no es un proyecto pedagógico, sino una propuesta de vida: para relaciones humanas desde una visión integradora y creativa implementando instrumentos y estructuras que permitan una convivencia de aceptación y respeto entre todas las familias integrantes». Esto me interesa especialmente porque junto a la creación de El Salto me ha surgido el anhelo de encuentro y de difusión. Creo es fundamental contar con espacios donde el cambio hacia otra forma de hacer, educar y relacionarnos se haga con apoyo.

Además de conversar con Mauricio Wild, tengo especial interés en observar cómo se lleva todo ello a la práctica en el centro de acompañamiento respetuoso del PILD. Hoy en día casi en cualquier proyecto educativo se habla de «acompañamiento respetuoso». Parece la muletilla de moda. A la hora de escribir las bases del proyecto pedagógico de El Salto me ha costado mucho encontrar la forma de transmitir nuestros principios sin sonar exactamente igual a cientos de espacios que defienden las mismas ideas pero las entienden y llevan a la práctica de formas muy diversas. Estoy deseando ver cómo se acompaña a las niñas y niños cuando hay una comprensión profunda de sus procesos de vida y cómo se compagina y fusiona este acompañamiento en la vida familiar.