El Salto es un espacio familiar de pedagogía activa y en la naturaleza para niñas y niños de 1 a 6 años, que arranca en 2018 en El Boalo, Madrid.

El Salto está ligado a nuestra historia como familia, que nos ha llevado a reflexionar sobre el sentido de la educación, a cuestionar el sistema vigente y a la búsqueda de otra forma de hacer y aprender. Sentimos que, como dice Jesper Juul:

no podemos seguir sustituyendo un modelo educativo por otro; no podemos, simplemente, seguir actualizando nuestros conceptos erróneos. Juntos, con nuestros hijos y nietos, estamos explorando un territorio completamente nuevo

 

Creemos que lo único que de verdad aprendemos es lo que descubrimos por nosotros mismos, lo que nos emociona, aquello que nos es irresistible aprender. No damos nada por supuesto, observamos, escuchamos y acompañamos todo aquello que sucede en el día a día. Sabemos que en la infancia no hay pérdidas de tiempo, que jugar es aprender, que vivir es aprender.

Hoy, nuestro hijo tiene 4 años y nuestra hija 2: les miramos y vemos que no podemos dejar pasar este momento, que es ahora cuando ofrecerles un espacio donde ser.

 

El Salto es nuestro salto hacia la confianza, el encuentro, la transformación.
Nos arrojamos a esta aventura con urgencia, compromiso y entusiasmo.

 

Por qué Escuela Viva

Crear o hacer escuela significa conseguir continuidad y desarrollo. Y esto es algo que deseamos: que El Salto se transforme y que en el futuro consiga convertirse en escuela primaria.

Nos replanteamos qué es la escuela, su función y su definición. Nos cansa esta idea del lugar “alternativo” y por ello queremos apropiarnos de esta palabra tan tradicional, “escuela”, y reivindicar así lo que nos gustaría que fuese la escuela: ese lugar familiar al que las niñas y niños van a aprender lo que quieren, a descubrir, a crecer, a explorar, a ser, a soñar y a desplegar su potencial.

Es viva porque irá creciendo y enriqueciéndose con todas las personas que la habiten, construyan y cuiden. Es viva porque se basa en la pedagogía activa y se inspira sobre todo en Rebeca Wild, pero también en Emmi Pikler, pedagogía waldorf, bosque escuela, educación creadora… ¡Hay tantas fuentes hermosas de las que beber, y hay tantas conexiones que establecer!

Es viva porque es un lugar de exploración, conexión con la naturaleza, encuentro, renovación y reflexión.