Visitando Ojo de Agua

Ojo de Agua abre sus puertas dos veces al año. Yo llevaba mucho tiempo queriendo conocer este proyecto educativo y el sábado pasado acudí al seminario de un día donde sus fundadores, Marién Fuentes y Javier Herrero, comparten su visión y experiencia, responden a todas las preguntas de los participantes (familias y profesionales de la educación) y muestran los espacios interiores y exteriores.

Podéis ver qué es Ojo de Agua aquí, yo os cuento algunas de mis impresiones tras asistir al seminario. 

Me impactó cómo han recogido las ideas e inspiración de Rebeca y Mauricio Wild y han creado algo único, de una forma auténtica, consciente y muy coherente. Como justo volví de Ecuador hace unas semanas, tengo muy presentes las conversaciones de Mauricio, su forma de expresarse, y todo lo que me movió la experiencia.

En cuanto Javier comenzó a hablar y compartió algunas de las vicisitudes del recorrido y “cómo la vida les ha respondido” sentí un pellizco. Reconocí a Mauricio, y me conmovió sentir cómo se extienden y despliegan las semillas del Pestalozzi en diferentes lugares del mundo. Ojo de Agua nace de la certeza de que “el aprendizaje se inicia en el interior” y este es uno de los principios a los que han sido fieles desde que iniciaron este viaje, y que han defendido contra viento y marea.

Por otro lado, es realmente emocionante encontrarse con personas que han encontrado su propósito en la vida y constatar que cuando hay una motivación auténtica siempre se encuentra la forma de hacer realidad los sueños. “Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo”, decía Javier ayer citando a Nietzsche. Como El Salto está dando sus primeros pasitos con una ilusión indescriptible (y sabemos por qué, qué y quién nos mueve, pero no tantos “cómos” como quisiéramos) encontrarse con Marién y Javier es todo un lujo. Con 19 años de recorrido a sus espaldas, cuentan con una gran perspectiva a la hora de analizar su trayectoria y desvelar cómo han ido desarrollando su proyecto, con sus aciertos, errores, rectificaciones y descubrimientos.

Creo que fue una jornada emotiva para todos los presentes, o al menos así lo percibí. Había bastantes parejas recorriendo la casa e imaginándose a sus hijos allí disfrutando del tiempo, la libertad y el respeto, dispuestos a hacer mudanzas (varios desde otros países) o ya en pleno cambio para poder formar parte del proyecto.

Siento que se habló poco de pedagogía, y es probable que sea por un buen motivo: los asistentes al seminario no teníamos tantas dudas, miedos y preocupaciones entorno a la no directividad, la desescolarización o los procesos de aprendizaje autoregulados, como puede ocurrir en otros contextos. Así que pudimos hablar sobre otros muchos temas, como “la mierda”. Sí, sí, lo que oís. Nos entró un poco de risa cuando Javier sacó el tema en nuestro recorrido por el exterior. “Hay que mirar y valorar nuestra propia mierda”, es un recurso muy valioso de la permacultura. Nos introdujo de forma breve y clara a este concepto que involucra el diseño ecológico, la ingeniería ecológica, diseño ambiental, la construcción y la gestión integrada de los recursos hídricos, la arquitectura sostenible y los sistemas agrícolas de automantenimiento modelados desde los ecosistemas naturales.

Bill Mollison, uno de sus impulsores, lo explica así: “la permacultura es la filosofía de trabajar con, y no en contra de la naturaleza; de observación prolongada y reflexiva, en lugar de labores prolongadas e inconscientes; de entender a las plantas y los animales en todas sus funciones, en lugar de tratar a las áreas como sistemas mono-productivos”.

Me detengo en esto porque la permacultura y el respeto por la vida a nuestro alrededor es algo fundamental en Ojo de Agua. De hecho, la fusión de permacultura y educación es una de las claves de la Economía Azul, un concepto holístico e innovador que yo no conocía, alrededor de la sostenibilidad en el planteamiento empresarial. Javier nombró varias veces a su creador, Gunter Pauli, que defiende que es posible responder a las necesidades básicas de todos (incluídas las relaciones saludables entre nosotros, no sólo la comida y el techo) con lo que tenemos a mano y sin dañar la vida.

Aquí un video de 7 minutos que explica de forma amena la Economía Azul (en inglés). Y aquí Gunter Pauli explicando en español y de forma muy apasionada cómo piensa.

Esto es algo de lo que ya me hablaron las familias del León Dormido en Ecuador, que querían cultivar alimentos ecológicos sin explotación. Y es que la agricultura ecológica en este momento es sólo accesible a consumidores con alto poder adquisitivo, con lo cual seguimos en las mismas. La Economía Azul es competitiva, sostenible e innovadora y demuestra que es accesible para todos, emprendedores y consumidores.

Vuelvo a nuestra casa con algo de pena por no haber tenido ciertas cosas en cuenta a la hora de construir nuestra casa, o de aprovechar mejor los recursos de nuestro terreno, por ejemplo. Pero a la vez contagiada de la alegría desbordante de Javier cuando cerró los ojos y dijo “primero me lo imagino, luego me lo creo y después… ¡lo creo!”. También él contó cómo han ido rectificando y aprendiendo rápido para encontrar más armonía en su espacio, ser más respetuosos con la vida alrededor, usar mejor los recursos naturales como el agua.

“Hay que convertir las escuelas en bosques” dice Javier. Algo que me ha marcado de este proyecto es que no hay un huerto con el fin de “enseñar” cómo crece una semilla u otros “conceptos verdes” de forma aislada, sino que “les exponemos a nuestros valores, no les imponemos nuestros valores” (dice Javier).  La permacultura es un todo, una forma de vida, los niños y niñas que acuden a Ojo de Agua lo viven y forman parte de ello.

Ahora ando dándole vueltas a cómo podemos usar los excrementos de las gallinas para alimentar la tierra del huerto, me pregunto si sería posible hacer rotaciones a pequeña escala, cómo crear condiciones e infraestructuras para favorecer la presencia de fauna que colabore con el huerto… Como dice John Holt, “Never Too Late”.

Si hay algo que estoy viendo, y que también Javier comentó, es la cantidad de habilidades nuevas que aprendemos los adultos que nos embarcamos en la aventura de acompañar a los niños y niñas de otra forma. Es cierto que a veces vamos con la lengua fuera, que acompañar al niño requiere acción, energía y ligereza. Pero también siento que en ese ir con la lengua fuera me conecto con la vida, y con esa conexión con la vida vienen las transformaciones. Yo que siempre he sido de asfalto y de libros, ahora me encuentro ¡soñando con abono, tomates, gallinas y una carpintería para fabricar nuestros propios materiales de juego y matemáticas! Sin embargo, nunca antes había tenido esta sensación de certeza y de estar donde quiero estar, con una energía infinita que me sorprende.

 El título del seminario era justamente  “descubrir y expresar el propósito de nuestra vida”.  Marién y Javier nos plantean “¿para qué estoy aquí? Esta es una de las preguntas fundamentales a las que responder durante la vida. No disponemos de un método para encontrar la respuesta más allá de vivir la vida en coherencia con nuestro sentir interior”.

Gracias a los dos, por abrir vuestras puertas y compartir desde el corazón vuestra experiencia. Fue un día luminoso e inspirador.